Páginas

domingo, 12 de febrero de 2017

¡Con la ley no se juega!


Desde que se hizo pública la supuesta vinculación de Mauro Terán, asesor del alcalde Rodas a negociaciones con Odebrecht, acompañado de las acusaciones por evasión de impuestos y su extraña situación dentro del Municipio de Quito donde habría desempeñado un rol como delegado del alcalde en proyectos y obras de gran importancia para la ciudad; la primera reflexión que me viene es la manera poco profesional del alcalde de desempeñarse dentro del Municipio, la cual deja mucho que desear. Pareciera que maneja los destinos de la alcaldía como como si se tratara de su negocio propio, sin respetar ninguna norma, haciendo caso omiso a las leyes del servicio público, en pocas palabras: “hace lo que a él le da la gana” con el único fin de beneficiarse a sí mismo y no a sus ciudadanos, los mandantes a quien se debe.

Resulta inverosímil que el propio alcalde de Quito, tenga un título en jurisprudencia, pues sí, Rodas ostenta un título de licenciado en Jurisprudencia de la Universidad Católica del Ecuador además de un masterado en Ciencias Políticas y Administrativas Gubernamentales de la Universidad de Pensylvania, uno creería que debería conocer lo que dictamina la ley y por ende debe saber de las sanciones a las que se expone en caso de no acatarla.  Al ser la primera autoridad de la ciudad y tener supuestos conocimientos en temas legales tendría que ser el primero en respetar y cumplir las leyes como el código de ética profesional se lo manda, pero en la realidad sucede todo lo contrario.

Para que quede más claro que el agua voy a referirme a varias de las leyes que Rodas pasó por alto y no tomó en cuenta cuando sumó a su grupo de confianza a Mauro Terán como delegado de la máxima autoridad en proyectos emblemáticos como   el Proyecto Guayasamín, Quito Cables, la repartición de las administraciones zonales y cuando lo mandó a reunirse informalmente para supuestamente negociar el costo del contrato del Metro de Quito con la hoy cuestionada empresa Odebrecht.

¿Alcalde por qué no  contrató a Mauro Terán?

Constitución de la República del Ecuador, Art. 228.- El ingreso al servicio público, el ascenso y la promoción en la carrera administrativa se realizarán mediante concurso de méritos y oposición, en la forma que determine la ley, con excepción de las servidoras y servidores públicos de elección popular o de libre nombramiento y remoción. Su inobservancia provocará la destitución de la autoridad nominadora.

Constitución de la República del Ecuador, Art. 229.- Serán servidoras o servidores públicos todas las personas que en cualquier forma o a cualquier título trabajen, presten servicios o ejerzan un cargo, función o dignidad dentro del sector público. Los derechos de las servidoras y servidores públicos son irrenunciables. La ley definirá el organismo rector en materia de recursos humanos y remuneraciones para todo el sector público y regulará el ingreso, ascenso, promoción, incentivos, régimen disciplinario, estabilidad, sistema de remuneración y cesación de funciones de sus servidores. Las obreras y obreros del sector público estarán sujetos al Código de Trabajo. La remuneración de las servidoras y servidores públicos será justa y equitativa, con relación a sus funciones, y valorará la profesionalización, capacitación, responsabilidad y experiencia.

¿No contrató a Mauro Terán para que no rinda cuentas a nadie?
Constitución de la República del Ecuador, Art. 233.- Ninguna servidora ni servidor público estará exento de responsabilidades por los actos realizados en el ejercicio de sus funciones, o por sus omisiones, y serán responsables administrativa, civil y penalmente por el manejo y administración de fondos, bienes o recursos públicos. Las servidoras o servidores públicos y los delegados o representantes a los cuerpos colegiados de las instituciones del Estado, estarán sujetos a las sanciones establecidas por delitos de peculado, cohecho, concusión y enriquecimiento ilícito. La acción para perseguirlos y las penas correspondientes serán imprescriptibles y, en estos casos, los juicios se iniciarán y continuarán incluso en ausencia de las personas acusadas. Estas normas también se aplicarán a quienes participen en estos delitos, aun cuando no tengan las calidades antes señaladas.
¿Todos menos Mauro Terán tienen que responder?

Código Integral Penal, Art 287.-Usurpación y simulación de funciones públicas, la persona que ejerza funciones públicas sin autorización o simule cargo o función pública será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años. La persona que ejerza funciones públicas y sea destituida, suspensa o declarada legalmente en interdicción y que continúe en el ejercicio de sus funciones después de ser notificada con la destitución, suspensión o interdicción, será sancionada con pena privativa de libertad de seis meses a un año.

¿Qué hacía Mauro Terán en el Municipio? ¿Puede un delegado de tanta importancia trabajar sin responsabilidad legal alguna?

Código Orgánico de Organización Territorial, COOAT,  Art. 359.- Servidores de libre nombramiento y remoción.- El procurador síndico, el tesorero, los asesores y los directores de los gobiernos regional, provincial, metropolitano y municipal, son funcionarios de libre nombramiento y remoción designados por la máxima autoridad ejecutiva del respectivo nivel de gobierno. Estos funcionarios serán designados previa comprobación o demostración de sus capacidades en las áreas en que vayan a asesorar o a dirigir.

Código Orgánico de Organización Territorial, COOAT, Art. 60.- i) atribuciones del alcalde o alcaldesa, nombrar y 1972 remover a los funcionarios de dirección, procurador síndico y demás servidores públicos de libre nombramiento y remoción

Dentro del Municipio de Quito, funcionarios, concejales afines al alcalde y no, sabían del poder que Mauro Terán tenía dentro de la institución, todos sabían que tenía una oficina junto a la de alcalde, que ocupaba el parqueadero del alcalde, que asistía a reuniones, dentro y fuera, con gerentes, directores, y con los ciudadanos.
A pesar que su presencia física era tan notoria y evidente, nadie conocía a ciencia cierta del estatus real del famoso asesor. Todos menos el alcalde, el único que tenía claro quién era, cómo debía actuar y hasta donde podía ser fiscalizado era el alcalde.

Tan incierta era la situación laboral de Mauro Terán para los intereses del alcalde que el mismo Administrador General del Municipio, Miguel Dávila tuvo la osadía de hacer pública su relación mediante un comunicado enviado a los medios de comunicación en cuanto se destapó este escándalo, que: “Revisadas las nóminas del Municipio de Quito, empresas públicas metropolitanas, agencias metropolitanas, fundaciones y otras entidades que forman la corporación municipal, puedo certificar que desde el 14 de mayo del 2014 hasta el 7 de enero del 2017, el señor Mauro T. no ha sido funcionario municipal; tampoco ha celebrado ningún contrato con la Municipalidad de Quito como persona natural o como representante de una persona jurídica”.

¿Qué pretendían el Alcalde y Miguel Dávila con este comunicado, convencer a la ciudad de una situación totalmente fuera de lugar? ¿Acaso ambicionaban que los quiteños con este documento permaneciéramos tranquilos y los eximiéramos de tota culpa?
Cuán equivocado fue su proceder, se notó la angustia del alcalde de no poder justificar cómo un personaje sin preparación académica, vinculado con un caso grave de corrupción, investigado por la ley por fraude tributario entre 2012 y 2016, y que hacía las veces de alcalde en temas trascendentales para la ciudad, no tenía ninguna relación laboral formal con la Alcaldía y que esto era aún peor que reconocer que sí trabajaba para el alcalde y para el Municipio.

La disculpa fue más grave que el delito. Con la publicación de este documento lo único que se logró fue respaldar de la manera más sencilla y clara que lo que hizo Mauricio Rodas con Mauro Terán fue una ilegalidad con el argumento irrisorio de ser un asesor
ad honorem.

La duda es enorme, más aún cuando altos funcionarios de confianza del Alcalde desmienten lo dicho y casi jurado por él,  que Mauro Terán sí cumplía funciones administrativas y financieras  como lo afirma el propio Miguel Dávila, Administrador General y Alexandra Pérez, Gerente de Transporte en declaraciones libres y voluntarias frente a la Fiscalía.

Pero las funciones del asesor fantasma eran más ambiciosas aún, dicho por la concejal Karen Sánchez, tenía también la misión de extorsionar y “meter miedo” para que ella no denuncie irregularidades dentro de las Administraciones Zonales ya que causarían  a su parecer “un caos institucional y un escándalo en los medios”.

¡Grave, muy grave! El error que cometió el alcalde es muy grave y tiene que responder por él. Los quiteños estamos esperando respuestas.

Emilio Javier Uscátegui 

domingo, 22 de enero de 2017

Mauro Terán: el poder tras el poder de Mauricio Rodas


A diferencia de la gran mayoría de personas no soy de las que se horroriza o escandaliza con facilidad ante alguna acción fuera de lo común que cause revuelo, pero esta vez movida por el gran amor que le tengo a mi ciudad reconozco que la detención del asesor, mano derecha y “mandamás” del alcalde Rodas en el Municipio de Quito, fue una noticia que me horrorizó por completo ¿Cuándo antes nuestra ciudad se vió manchada con semejante escándalo?

Esta noticia me ha perturbado como a muchos quiteños por la gravedad de las vinculaciones del alcalde en bochornosos asuntos de corrupción, sobornos y dineros mal habidos alrededor de la contratación y construcción de la obra más importante para Quito en los últimos años: el metro.

Pero el asunto fue de mal en peor cuando vimos las  desesperadas y erróneas acciones que tomó el alcalde en su afán por salir libre de culpa, aun cuando las pruebas que lo vinculan con el enriquecimiento ilícito del señor Mauro Terán y el  Caso Odebrecht están a la vista de todos. Primero mediante comunicado publicado por el Municipio y no por él directamente, desconoció que el señor Terán trabaje para la alcaldía capitalina y cualquier otra de sus dependencias, en un intento por lavarse las manos y salir librado del asunto. Poco después, debido a la presión ciudadana que exigía respuestas y las fotos que evidenciaban la vinculación del señor Terán, el alcalde Rodas dijo conocerlo y confiar en su honorabilidad.

Cuatro días duró el largo silencio del alcalde hasta que en rueda de prensa –si así se puede llamar a un monólogo que no permitió preguntas de los medios invitados–  anunció un precipitado viaje a Washington donde supuestamente tenía ya pactadas citas con importantes organismos internacionales para transparentar la contratación del Metro Quito con Odebrecht, para exigir nombres que lo desvinculen y dejar claro que se convertía en un perseguido político. Otros cuatro días le tomó armar una estrategia de victimización a cambio de pruebas y respuestas claras que le exigíamos los quiteños y los propios concejales municipales. A cambio nos dio un triste espectáculo, permitiendo incluso que muchos pensaran que su viaje no tenía boleto de retorno ante la falta de pruebas para descargarse de las múltiples acusaciones.

¿Y qué logró con el viaje? Otro “show” montado con la complicidad de sus medios aliados como El Comercio que se dio el lujo de transmitir en vivo cómo el alcalde partía a defender su buen nombre entre los lamentos de sus asesores y esposa. Viaje que finalmente resultó inútil y fuera de lugar. El Departamento de Estado de Estados Unidos, como era de esperarse, tiene como política que el único encargado de recibir documentación que se haya producido en el marco de investigaciones como las del caso Odebrecht  se hagan a través del Departamento de Justicia. Rodas armó maleta apresuradamente sin saber ni a dónde debía ir, con quién hablar, ni cómo funcionan los protocolos en ese país.

Similar situación pasó con el encargado para América Latina del Comité de Relaciones Internacionales del Senado estadounidense, otro organismo que poco o nada puede hacer para acelerar las investigaciones pues no es de su competencia. En la OEA (Organización de Estados Americanos)  ni siquiera logró ser recibido por el Secretario General Almagro sino por su jefe de gabinete. Otra entidad que tampoco tiene injerencia en la investigación del caso Odebrecht. Es evidente que lo único que quería era desviar la atención y victimizarse.

El viaje se pudo ahorrar enviando una carta a cada organismo. Me pregunto al igual que muchos ¿Quién costeo el boleto y estadía en Washington? Otra pregunta que quedará en el limbo seguramente.
A su retorno las dudas siguieron pendientes ¿Quién es realmente el asesor Mauro Terán? ¿Por qué su rol dentro del Municipio era tan importante? ¿Quién le paga y cuánto gana  si no es empleado municipal? ¿Cómo un hombre sin título ni profesión puede ser tan importante para la toma de decisiones en temas trascendentales de la ciudad? ¿Por qué se presenta ante la Fiscalía del Estado como un hombre sin trabajo, sin remuneración, pero si con importantes movimientos bancarios de alrededor de $5,5 millones? ¿Por qué estos movimientos coinciden con las fechas de contratación del Metro de Quito a Odebrecht?
Podríamos continuar con una serie de cuestionamientos que salieron a la luz con las investigaciones de las irregularidades financieras de Terán. ¿Qué hacían documentos del metro de Quito en su vivienda? También vimos las fotografías de su automóvil estacionado innumerables veces en el parqueadero privado del alcalde. Inclusive muchos funcionarios aseguraban que asistía regularmente a la alcaldía y que tenía una oficina asignada ¿Cómo puede ser posible que Mauro Terán sin percibir sueldo, ni tener ningún contrato o vinculación con el Municipio tenga esos privilegios? ¿Acaso trabajaba gratis solo por la “gran amistad” con Rodas?
Pero esta no es la única irregularidad, esta semana salió a la luz pública que el alcalde Rodas viajó a Brasil antes de posesionarse como alcalde cosa que había negado  y que una vez que se publicaran los movimientos migratorios aceptó luego que sí lo hizo. Y “casualmente” en esa misma fecha compró al contado una vivienda por $370 mil dólares que no ha logrado esclarecer de dónde provino el dinero.

En su ausencia 19 concejales de 22 votaron a favor de la realización de una sesión extraordinaria en el Concejo capitalino para que entregue información sobre su viaje relámpago a EE. UU. y su relación con Mauro Terán. Una semana después la sesión se llevó a cabo.  
Más de 8 horas duró una infructuosa y acalorada sesión de Concejo el pasado jueves, que dejó más dudas que respuestas en torno a Mauro Terán y su sospechosa presencia dentro del Municipio, así como de la contratación del Metro de Quito, que según varios concejales como Carlos Páez, Ivone Von Lippke y Jorge Albán no fue la más acertada.

Las concejalas Daniela Chacón, ex de la bancada del alcalde, y Luisa Maldonado fueron las más enfáticas en recalcar que la presencia de un asesor sin ninguna relación de dependencia está totalmente fuera del marco legal ¿Será que se quería deliberadamente que Mauro Terán no tenga ninguna responsabilidad legal ni tuviera que rendir cuentas a nadie en determinado momento? Otra duda sin respuesta.

De todo como en botica hubo en la sesión:  gritos, insultos, interrupciones, discusiones y hasta bufonadas del Concejal Marco Ponce que aceptó que con Mauro Terán se reunía para “hablar de toros y beber”, nada más desacertado que este comentario, que a la final dejaba claro el nivel de amistad que existe entre los dos y que sin ninguna vergüenza no fue negado sino más bien motivo de orgullo.


Cada intervención hecha por el edil durante la tediosa sesión se asemejaba al típico “chimbador”, es decir, a una persona contratada para dispersar la atención en los temas específicos y de trascendencia, hablando cosas sin sentido e incluso retando al concejal Albán a los puños. Carlos Páez por su parte solicitó al alcalde un listado de sus asesores y que explique si existen similares concejeros políticos con una figura como la de Mauro Terán. Sobre el Metro de Quito una vez más pidió explicaciones de por qué no se hizo una verdadera renegociación del contrato con Odebrecht.

Recuerdo que no es la primera vez que se vincula al alcalde Rodas en temas de corrupción y dinero mal habido, no olvido su amistad con el mexicano Muñoz Orozco del cartel de Sinaloa y el asesoramiento que hizo a su esposa y a funcionarios del Municipio. Hecho que también fue negado cuando se aclaró quién era y qué hacía.
El alcalde Rodas quiere actuar en el municipio como si se tratara de su empresa, bajo sus sus intereses y no apegado a lo que implica ser un servidor público y cumplir las labores para las cuales se lo escogió, cumpliendo con la  normativa legal.

¡Después de tanto circo lo único que puedo decir es que yo al alcalde no le creo nada!

 Francisco Cajas

sábado, 31 de diciembre de 2016

Crónica de un año en retroceso



Falta poco para que el año termine y es típico de los quiteños que nos volvamos nostálgicos y empecemos a recordar lo bueno y lo malo de lo que vivimos a lo largo del año, que como a muchos, se nos hace cada vez más corto.
Como quiteña de cepa  quiero hacer un recuento de lo que ha vivido mi querida y hermosa ciudad este año que acaba. Viendo en retrospectiva son pocas las cosas buenas que tengo que contar de lo sucedido a lo largo de estos doce meses a cargo de la administración de “Don Canguil”,  joven de sonrisa fingida que de la ciudad capital poco o nada conoce según escuchamos de la propia boca de su asesor Jaime Durán Barba; el experto en sacar a luz a con mucho marketing y engaños a figuras políticas que poco conocen del trabajo real del político que ostenta un cargo, que dista mucho de beneficiar a sus electores.

La deficiente administración de Mauricio Rodas, que apenas transcurridos 13 días del 2016, en enero, vimos cómo parte de la loza del intercambiador de Carapungo se desplomaba como castillo construido en el aire. No fue cuestión de mala suerte, los arquitectos expertos tendrán allí la palabra, seguro algo falló en la construcción ¿acaso no se estaban usando los materiales adecuados? ¿cómo se desploma una construcción enorme con un aguacero fuerte? Inexplicable e inadmisible ¿Y si esto ocurría una vez abierto, con autos y gente transitando, los heridos no hubieran sido solo tres trabajadores sino cientos?
Enero cerró además con los acostumbrados shows del alcalde, donde la publicidad y la propaganda hacen  siempre de las suyas para maquillar la falta de acción. Inauguró un metro sin siquiera haber removido la tierra de una de las estaciones donde se construiría. Obra que a lo largo del año ha ido de tumbo en tumbo: inundaciones en el sector de La Carolina por la rotura de una tubería, hallazgos arqueológicos en San Francisco y el último y sonado caso de Oderbrecht (la constructora concesionada) que aún no se esclarece.
Con estos dos antecedentes se venía un año difícil con pocas alternativas para la solución de los grandes problemas de la ciudad.
Pero sigamos el recuento. El 25 de febrero en un acto público en la Tribuna del sur, Rodas cerró el pacto que se cocinó en época de campaña con los taxistas formales de la ciudad “La Fuerza Amarilla” al negar la legalización a más unidades a cambio de votos. Con esta promesa a los dirigentes del taxismo como Carlos Brunis, presidente de la Asociación de Cooperativas de Taxi de Pichincha, se imposibilitó  la posibilidad de trabajo digno a cientos de familias quiteñas. Una decisión que mantiene en un enfrentamiento permanente a los taxistas formales e informales por las plazas de trabajo.

Marzo  inicia con un duro golpe al bolsillo de los quiteños: se instalan en las principales avenidas de la ciudad diez nuevos fotorradares para control de la velocidad de los automotores. La Agencia Metropolitana reporta 250 sanciones por día. Si bien es cierto es deber de todos los ciudadanos respetar las señales de tránsito y los límites de velocidad, las quejas no se hicieron esperar. Cientos de ciudadanos multados y sin derecho a reclamo porque las multas llegan luego del plazo que hay para pedir rectificaciones, además de las quejas de sensores mal calibrados.
El 13 de abril un video que registra el abuso de los agentes metropolitanos sobre vendedores informales, causa indignación en redes sociales y medios de comunicación. El descontrol de los vendedores ambulantes ha sido permanente en la administración de Rodas, pero eso no justicia la virulencia con la que arremetieron los metropolitanos. Un problema que no han sabido manejar adecuadamente y que ha traído consigo no solo abuso y maltrato por parte de los agentes metropolitanos, sino un sector de la población vulnerable que no encuentra condiciones adecuadas para lograr su sustento diario. ¿Recuerdan también cómo arremetió contra los vendedores de jugo de naranja? ¿Aduciendo que no tienen registro sanitario? Un conflicto entre informalidad y desempleo que no ha sido resuelto.
Nuevos biarticulados se incorporan al sistema de transporte Trolebus en el mes de abril, incrementando la flota existente con 80 nuevas unidades con  escándalos de sobre precio y nada más y nada menos que a diesel, dejando en el olvido los 20 años de uso de sistema eléctrico en la transportación pública quiteña que buscaba desde los años 90 bajar el nivel de contaminación en la ciudad.
El 10 de mayo se abre el debate sobre los nuevos buses cuando su circulación pone en riesgo por su gran tamaño a los transeúntes, no se ajustan a la medida de las paradas y no son nada incluyentes. El apuro y la desesperación  del alcalde por cumplir con uno de sus ofrecimientos pudo más que la lógica de la ciudad y de las necesidades reales de los usuarios de este sistema. Paradas que no calzan con los buses y arreglos en las veredas del casco patrimonial de la ciudad fueron algunas de las desventajas de los afamados buses nuevos.

A las innumerables protestas que llegan a diario hasta la alcaldía, en el mes de junio se une una vez más el grito desesperado de los taxistas informales que cansados de una intensa persecución de los agentes metropolitanos exigen que se inicie el proceso de regulación y que el alcalde deje de perseguirlos como “delincuentes” y que cumpla con lo ofrecido en campaña. Hasta la fecha solo han recibido largas de parte de la alcaldía.

El 21 de julio en la zona del Troje al sur, más de 500 volqueteros paralizaron sus actividades para exigir al alcalde que se les permita trabajar en la construcción del Metro con una remuneración justa y que se elimine la tercerización. Que por cierto ya es ilegal según la nueva Constitución y que sin embargo resulta inverosímil que se siga desconociendo el marco legal.


Pero los problemas no son solo de falta de ejecución de obras y de promesas incumplidas, los problemas también están en el desconocimiento de temas tan importantes como la memoria histórica y el patrimonio cultural. Mediante una carta pública la artista Dolores Andrade, autora del monumento a la "Memoria de los Desaparecidos"  denunció que el 26 de agosto de 2016 se derrocó su obra de arte que se hallaba ubicada en el interior del parque El Arbolito y que fuera erigida en 1997 en homenaje a los desaparecidos hermanos Santiago y Andrés Restrepo víctimas del gobierno socialcristiano de Febres Cordero. Golpe fuerte y arbitrario de la administración de Rodas a la memoria colectiva no solo de Quito sino de todo el país. Lo más patético fue la respuesta: hacer una nueva obra con la misma artista, como si el simbolismo de este bien cultural no significara nada. 



Transcurrido más de medio año el malestar de diferentes grupos ciudadanos  amenazados por una deficiente y poco efectiva administración es una bomba de tiempo. Denominada como “La Marcha de los Indignados” #UIO14S  unidos en un solo grito de “fuera Rodas fuera” marcharon hasta la alcaldía el 14 de septiembre. Perjudicados del Proyecto Habitacional Bicentenario, barrio Bolaños, barrio San José del Condado, trabajadoras sexuales, taxistas informales, vendedores ambulantes, afectados por el proyecto vial Guayasamín, entre otros colectivos ciudadanos.  Son miles de quiteños que expusiseron su malestar a Mauricio Rodas y su nefasta alcaldía y este como siempre, hizo oídos sordos a sus reclamos.
Rodas “político no alcalde” confirmó su apoyo a la candidatura de Guillermo Lasso, vendiendo a la ciudad de Quito a cambio de votos para el banquero el 19 de octubre en la sede de su partido político SUMA.  Era de esperarse luego de que la vicealcadesa, Daniela Chacón, en una hábil jugada política se desmarcara de SUMA, en principio porque no estaba de acuerdo con el manejo de algunos megaproyectos de la alcaldía (aunque luego se supo también de su acercamiento al banquero candidato) y se pusiera en su lugar a un adepto de Lasso, Eduardo del Pozo.

Pero el proyecto que causó tal vez más malestar y que tuvo protestas de manera sostenida durante casi todo el año son los famosos Quito Cables. Cuando pensábamos que iba a dar marcha atrás, el alcalde Rodas se salió con la suya.  El  viernes 18 de noviembre al mediodía, el Concejo Metropolitano aprobó el uso de predios municipales en el noroccidente de Quito para la construcción del proyecto Quito Cables. Con maniobras fuera de la ley al puro estilo de “levantamanos” en un proceso viciado de artimañas para conseguir quórum, a costa de vulnerar los parámetros éticos, todo para aprobar un proyecto sin información suficiente y sin consenso.

Y, cuando pesamos los quiteños que lo peor ya había pasado, la obra más soñada para la ciudad, el metro, se embarró en un escándalo internacional de sobornos por una posible vinculación del alcalde y la constructora brasilera Odebrecht, empresa encargada de construir el metro con un sobreprecio de más de 500 millones de dólares. Un tema que hasta ahora no se esclarece y del cual el alcalde Rodas ha dado escuetas declaraciones.
Quito termina un año más caracterizado por el constante reclamo de los quiteños que día a día se reúnen fuera de la alcaldía para exponer su descontento. Plantados con la esperanza de encontrar respuestas de un alcalde que cierra las puertas en vez de abrirlas, alejado totalmente de como se mostraba en campaña.
Una vez más se queda pendiente el plan de movilidad, se reducen presupuestos a áreas estratégicas como la regularización de barrios o simplemente no se ejecutan las decenas de obras ofrecidas.

La esperanza debe ser lo último que debe morir, pero el tiempo pasa y vemos que los intereses de Mauricio Rodas apuntan hacia otro horizonte, que Quito fue un pretexto para sus ambiciones políticas y que poco o nada podemos esperar de un alcalde que no  termina de conocer su ciudad.
2016 termina con más peros que aciertos. Aciertos que no son suficientes para apagar las voces de miles de quiteños que gritamos y exigimos respuestas, porque no dejamos de soñar en un “Quito moderno, inclusivo y solidario” como se nos ofreció.
Renata de la Torre